Serio en la penumbra
Le miro fijamente, no puedo retirar la vista de él, pierdo el hilo de su conversación… es increíble, pero me da morbo verle envuelto en esa penumbra… tan serio, solo con un leve sonrisa de vez en cuando, que curva ligeramente las comisuras de sus labios, esa barba tan marcada y recortada que me hace desear que irrite mis labios… que recorra mi cuello… mis hombros… mi pecho… y siga bajando.
Quiero que ese vello de su cara deje marcas en mi piel, pasar mis dedos suavemente por sus labios y notar como me pincha, para después metérselos en la boca, que me los humedezca, que mueva su cabeza hacia delante y hacia atrás, como preludio del gran festín posterior.
La distancia que nos separa se hace insoportable en ese momento en que me gustaría realizar todas nuestras fantasías juntos, pero esa distancia existe, es real y hace que le desee más.
