Perversión con Tomás
Hoy hablaba con Tomás y me ha puesto tremendamente caliente, claro que eso no es raro en él, tiene la habilidad de hacer que moje mis bragas solo con ver que “ha iniciado sesión”… que se ha conectado, porque sé que hará cualquier cosa para saberme excitada, eso lo consigue sin mucho esfuerzo, claro que también cuenta con la ayuda de mi recuerdo, de un día en el Hotel Catalonia de la calle Atocha…
Recuerdo su lengua en mi boca recorriéndola toda…
Recuerdo su lengua en mi coño intentando entrar más y más, queriendo avanzar, lamer, llevarse mis fluidos, mientras sus labios chocaban con mis labios y mi clítoris…
Recuerdo su polla caliente y palpitante dándome golpecitos en los labios y entrando en mi boca sintiéndola llena completamente, mientras él me miraba y veía como se hacía la forma dentro de mi carrillo al empujar…
Recuerdo cuando me penetró, invadiéndome por completo, no había ningún rincón que no llenase… mmmm una delicia y una tortura insufrible.
Mientras hablo con Tomás, excitada y caliente… me remuevo en mi silla, como si me colocara para él… imaginando que se metiera debajo de mi mesa, me arrancara las bragas de un tirón, me comiera el coño y me lamiera hasta lo más profundo… mientras yo hiciera cibersexo con otro, haciendo que me equivocara al escribir mientras me corro haciendo que su boca chorree.
Y mientras “el otro” me relata como le gustaría meter su polla en mi boca hasta la garganta, agarrándome por los pelos y haciéndome chupársela… yo estaría corriéndome en la boca de Tomás, frotándome contra sus labios, derramándome toda y sintiendo su lengua recogiendo las gotitas que se escapen por mis muslos…
Luego le imagino sentándose en mi silla y yo encima de él… clavándome su polla hasta el fondo de mi coño y yo dando botecitos, haciendo que me resultara imposible escribir, sobre todo cuando de repente sienta una palmada en mi nalga que me pillaría por sorpresa haciendo que lanzara un gritito mitad de dolor, mitad de placer, mientras él haciendo impulsos con las caderas, intenta rozar el fondo de mi coño… la última pared.
También podría conectar la cámara para que “el otro” viera como me folla Tomás a cuatro patas sobre la silla mientras le escribo… “Mira, como me gustaría que me follaras...”
Es una de tantas perversiones que me encantaría hacer con Tomás, porque con él… todo es morbo… excitación… perversión.
