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Dama Placer

27-07-2006 11:08:26

Aquel viernes...

Archivado en: General — Galilea @ 11:08

Otro regalo de cumpleblog... éste de Esteban.

Aquella tarde llovía.
Estabas cansada de la larga semana de trabajo, repleta de incómodos clientes que no pararon de incomodarte por teléfono y de compañeros hablando constantemente de obviedades sin trascendencia.
Pero ya estabas a salvo del mundanal ruido, paradójicamente libre entre las paredes de tu casa. Tu familia al completo, por distintas razones, había salido.
Con un albornoz como único atuendo, te dejaste caer en el sofá, saboreando un trozo de chocolate, mientras veías en la televisión una película ya empezada.
Cuando tu mente estaba en la frontera que separa la realidad de los sueños, te sobresaltaste.
Los créditos del final de la película encendieron en ti un recuerdo casi apagado. Varios días atrás, en una de esas salas de la red, en que habías entrado para relajarte de tu trabajo, habías contactado con un joven, con el que, después de tener una charla, quizás un poco subidita de tono, te había retado, entre risas, a que tuviérais una cita, a una hora que estaba a punto de cumplirse.
“Si estoy segura, era hoy”, pensaste. Una sonrisa se dibujó en tus labios. Esa tarde no tenías planes y aún tenías tiempo suficiente para acudir a la cita así que ¿por qué no ir?.
Poniéndote únicamente un vestido, los zapatos y el abrigo, te lanzaste a la aventura.
El lugar concertado no podía ser más original: dentro de una sala de cine que había cerca de tu casa, donde reponían una vieja película. Nos encontraríamos en la fila pegada a la pared de atrás. No hablamos de cómo nos reconoceríamos para hacer de la cita algo más emocionante.
Una vez en la taquilla, observaste a un chico joven, con sobrepeso y la cara marcada por el acné, que sacaba su entrada antes que tú.
En ese momento pensaste en echarte atrás, pero, ¡¡que demonios¡¡, si ya estabas allí ¿por qué no llegar hasta el final?. Así que sacaste también su entrada y caminaste unos metros detrás del muchacho.
Cruzaste los dedos antes de entrar en la sala, pero, al hacerlo, observaste que se encontraba vacía...excepto por el chico que se encontraba en la parte de atrás, devorando palomitas.
Dubitativa, te sentaste en la última fila, dejando varios espacios vacíos entre tí y ese chico
Este no paraba de moverse, parecía incómodo, como preso en la última fila de butacas. Observaste cómo se levantaba e iba a sentarse varias filas delante.
En ese momento, tu corazón dio un vuelco y se disipó toda sombra de duda: sentado en el fondo de aquella misma fila se apoyaba otro joven, moreno y de aspecto atractivo. Iba vestido informalmente, a primera vista. Jersey, vaqueros y mocasines.
Entre ambos nos cruzamos una mirada cómplice, acompañada de una sonrisa y esperamos en nuestros asientos a que se apagaran las luces y diese comienzo la película.
En cuando empezó, me acerqué poco a poco, hasta que quedar junto a tí.
Sin mediar palabra, y con cierto reparo, cada uno dejamos caer nuestras manos sobre la pierna del otro.
El primer contacto entre nuestras pieles fue electrizante, así que, ya sin la menor aprehensión, comenzamos a acariciarnos mutuamente.
Tú intentabas mantener el hilo de la película, casi por reflejo, mientras mi mano te acariciaba tu pierna, primero por encima de la falda y después directamente sobre tus muslos.
Seguí ascendiendo con mis manos, hasta que, sobresaltado por no encontrar ropa alguna que me lo impidiera, llegué a tu sexo, encontrándolo húmedo y dispuesto.
Entonces me volví hacia tí, para morder tu cuello suavemente y poder acariciarte mejor, mientras tú, con dedos ávidos, desabrochabas mis vaqueros.
Nos exploramos con las ansias de unos adolescentes, tú mi pecho, mi miembro erguido, yo tus pezones, tu costado, introduciendo mis dedos en tu sexo. Tú te frotabas contra mis manos mientras con tus dedos recorrías mi miembro, deseando sentirlo dentro de tí.
Llegados al punto en que el deseo nos consumía, decidimos, instintivamente, dejarnos llevar por él.
Cuidadosamente y guiada por mis manos, te levantaste y te colocaste de espaldas delante de mí, mientras notabas como me bajaba los pantalones y levantaba tu falda.
Entonces te sentaste despacio sobre mí, notando como se iba introduciendo en tu interior mi miembro caliente y completamente erguido, duro.
Con las manos apoyadas en el asiento de delante y las piernas completamente abiertas cabalgaste lentamente encima de mí.
Yo apretaba tus pechos, acariciaba tus costados y mordía suavemente tu nuca, mientras tú tenías que poner toda su voluntad para no gritar de placer.
Me detuve y te susurré “no puedo más”; a lo que tú me comentaste “no esperes a mojarme aún más”.
No pude evitarlo y eyaculé dentro de ti mientras un sordo rugido salía de mi garganta.
Permanecimos abrazados unos instantes mientras sentíamos las palpitaciones de nuestros sexos uno dentro del otro, empapados y casi exhaustos.
Después nos separamos, sintiéndonos deliciosamente llenos. Tú apoyaste la cabeza en mi hombro y no pudiste evitar quedarte dormida.
Te parecía que no había transcurrido más que un instante cuando sentiste una mano en tu hombro. ”Señora la proyección ha terminado“ te dijo el acomodador.
De repente todo te pareció un extraño sueño y un angustioso pensamiento de abandono parpadeó en tu mente.
Pero de nuevo toda duda se ahogó tras las siguientes palabras del acomodador. “Por cierto, un joven me dio esta nota para Vd.”.
Desdoblando ávidamente el papel, pudiste leer encima de un nombre y un número de teléfono: “Lo sabía, ha sido la mejor película de mi vida”. Ni siquiera con Orson Welles disfruté tanto.



Espero que llegue pronto ese viernes con Esteban... lo disfrutaré por el morbazo de la situación.


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Comentarios

  1. Muy morboooso... y muy original la forma de contarlo
    besitos

    María Lasciva — 27-07-2006 13:42:10

  2. Bonita y morbosa historia.

    Clasista me ha parecido eso sí, pero como la vida misma.

    cover — 27-07-2006 16:04:36

  3. Preciosa Dama:
    Aquí visitandote en este lugar donde la lubricación y la humedad siempre están presentes.
    Un beso.

    El Ángel — 28-07-2006 02:14:22

  4. eso no es de morbo, es de que se tiene que saber!!

    gux — 28-07-2006 21:09:23

  5. Que se te acumula el trabajo, bombón!!! El trabajo de recopilar y colgar fantasías, me refiero :P

    Aquel viernes... alucine en el cine ;)

    monocamy — 30-07-2006 13:25:55

  6. Delicioso... el contar tuyo tiene algo cautivante Gali.
    Cabalgar es un bello placer, verlo y percibirlo
    Saludos

    Almie — 30-07-2006 21:05:37

  7. A mi me gusta cabalgar y que me cabalguen... No me hagáis elegir.

    Fini — 30-07-2006 21:09:37


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