Metedura de pata
Querido amigo Manu, solo tú sabías que hoy había quedado con un bloguero para comer juntos, solo tú sabías que él venía de fuera, pasaba por Madrid, nos veríamos, comeríamos juntos y solo tú sabías como me apetecía que ocurriera “algo” entre él y yo.
Te quiero contar como ha sido el encuentro, primero le he indicado por teléfono la dirección que tenía que coger para llegar a mi oficina, cuando ha llegado he colgado inmediatamente el teléfono y he salido corriendo escaleras abajo justo cuando él paraba en doble fila delante de la puerta y me he acercado a su lado sonriendo para darle dos besos en las mejillas muy contenta de que estuviera aquí, (madre mía!!!! que guapo es… que bueno está!!!! cosa que ya sabía yo, porque había visto fotos suyas, pero en persona… es todavía más guapo, y simpático, y dulce… y muy, muy tímido…)
Le he pedido que me esperara media hora y que se tomara algo hasta que yo pudiera salir a comer, en ese tiempo no he podido concentrarme en el trabajo, solo he pensado en él y en nuestro próximo encuentro, que por fin llegó. Bajé, le recogí y nos fuimos a comer. Verás, aquí te tengo que contar un secretito, como trabajo en un polígono industrial, no hay restaurantes “acogedores” (tu me entiendes…), pero recientemente descubrí uno que tenía unas mesas detrás de un biombo y estaban bastante reservadas, por lo tanto me pareció el más adecuado para nuestro encuentro (continuo que se me va la olla….). Efectivamente estábamos solos en una zona apartada del comedor general y separados del resto por un biombo, justo lo que quería…
Empezamos a comer con una grata conversación totalmente normal, trabajo… vida personal… vida social… en fin una conversación inocente, pero durante toda la comida no paré de mirarle a los ojos verdes (preciosos) a su boca (mmm que boca…) y solo podía pensar como sería ser besada por él, no sé si he mantenido una conversación muy coherente, porque solo pensaba en eso, en que daría lo que fuera por un beso suyo, aunque solo fuera uno… llegué incluso a pensar en besarle yo sin avisarle, en la mesa, en el restaurante, pero me dije “Gali no te pases…” y me contuve (con un gran esfuerzo… pero me contuve).
Cuando terminamos de comer y volvíamos a la oficina, no pude más y se lo dije… le dije “He estado toda la comida pensando en un beso tuyo”.
Se paró en seco, miró al suelo, después me miró muy serio y en ese momento pensé que me tenía que haber mordido la lengua, solo quería que me tragara la tierra, sobre todo cuando me ha dicho “Joder… ¿porque me haces esto?”. Me acababa de decir que era muy tímido y voy yo y le descoloco diciéndole eso.
Pero lo peor no ha sido eso, querido amigo… lo peor ha sido cuando me ha dicho “Anda… ven…” y cogiéndome la cara entre sus manos me ha besado. Entonces es cuando me he sentido tremendamente mal, tu si me entiendes, a que sí?
Me he sentido mal porque se ha sentido obligado a besarme.
Me he sentido mal porque ha interpretado que yo le pedía que me besara.
Y sobre todo me he sentido mal… porque me han gustado mucho sus besos. Porque no quería que parara. Porque quería más…
Hemos vuelto a andar y me ha notado seria (lo estaba… mucho… estaba enfadada conmigo misma, como he podido ser tan estúpida de no notar que no le había gustado, que le había incomodado diciéndole lo del beso y sobre todo como he sido tan estúpida de permitir que alguien me bese por obligación…)
Y en ese momento nos hemos visto envueltos en un dialogo para besugos… yo diciéndole que no tenía que haberme besado por obligación y él haciéndome creer que nadie le había obligado y que lo había hecho porque también le apetecía, lo que le había descolocado era que lo hubiera dicho yo y me hubiera adelantado.
Sabes? en ese momento solo tenía ganas de llorar y ahora, varias horas después… sigo teniendo ganas de llorar, porque me siento mal.
Le he acompañado hasta el coche y para demostrarme que nadie le había obligado y en medio de la calle me ha vuelto a coger la cara y me ha vuelto a besar ( por cierto… te he dicho ya que me han gustado mucho sus besos? Y que no quería que parara? Y que me ha dejado temblorosa? Pues eso…)
Después me ha dicho que quería que le besara yo… que él no iba a moverse… que tendría que acercarme yo… y no he podido resistirme, querido amigo, y me he acercado a él… y he apoyado mi mano sobre su pecho… y he acercado mi boca a su boca… y tras besarnos, le he pedido que se fuera. Pero antes me ha dicho que en Agosto volverá a Madrid, que me llamaría, que nos veríamos y hablaríamos y…
Cuando he llegado a la oficina y todavía sintiendo el sabor de sus labios en mi boca, le he llamado para saber si había salido bien a la carretera y ha vuelto a intentar explicarme que no me había besado por obligación, que él también quería hacerlo, que la comida había sido una tortura para él (o algo parecido…) porque no paraba de desear cosas conmigo, pero no era el momento, ni el sitio, si la ocasión. Reconozco que tenía razón, no teníamos tiempo para nada, estábamos en medio de la calle y rodeados de gente conocida (imagino que alguien nos ha podido ver mientras nos besábamos… pero francamente, me importa un pimiento)
Ahora… estoy excitada… húmeda… temblorosa… los labios me arden… y mi sexo palpita, estoy mal… muy mal.
