Reencuentro
Llegué el viernes a la consulta del médico para hacerme la revisión correspondiente y me llamó la atención el apellido de uno de los médicos, era el mismo que el de mi primer “novio formal” (jajaja, como suena…), me senté en la sala de espera y sin poder evitarlo recordé cuando yo tenía 16 años, él era el hijo de unos amigos de mis padres, por lo tanto fue algo normal que los dos nos enrolláramos en una de las muchas salidas familiares que hacíamos y debido a la confianza que había, él iba a mi casa y yo a la suya continuamente, de ahí que fuéramos “novios formales” sin apenas darnos cuenta…
Debía tener una sonrisa en los labios por los gratos recuerdos que tenía en ese momento, su mayor ilusión era cantar, cogía su guitarra y nos cantaba a todos los amigos, quería ser cantante, me escribió varias canciones, en las que solo él y yo sabíamos que era yo la protagonista, y el significado real que tenía la letra (que curioso… tantos años después se ha repetido que alguien me escribiera algo y que solo él y yo lo sepamos…).
La enfermera pronunció mi nombre y con la sonrisa en los labios me dirigí a la consulta a la vez que ella salía y cerró la puerta, el médico estaba sentado terminando de escribir algo en el ordenador y me pidió que me sentara sin mirarme, me senté y le miré fijamente, me resultaba familiar, me puse nerviosa inmediatamente, “No puede ser… Es imposible… Seguro que estás equivocada…”, él se volvió, me miró y soltó una carcajada sonora.
- Perdona, pero tu cara es todo un poema… parece que has visto a un fantasma
- Eres tú?... pero… que…
Se levantó, rodeó el escritorio y agarrándome de los brazos me levanto y me besó dulcemente en los labios, instintivamente rodeé con mis manos su cuello, incliné mi cabeza y entreabrí mis labios… lo siguiente que recuerdo era su lengua recorriendo mi boca, la mía saliéndole al encuentro y sentir un ansía y una prisa que hacía que nuestras manos recorrieran nuestras caras, nuestro cuerpo, mis labios besando sus parpados, él besando mi cuello y mi cabeza inclinada hacia atrás (joder… seguía besando genial el cabrón… uummm)
Conseguimos separarnos, nos mirábamos de arriba abajo, nos reíamos, nos sentamos el uno al lado del otro y nos preguntamos por todo, por lo familiar, por lo personal, por nuestras antiguas amistades comunes… hablábamos atropelladamente y en un momento determinado, se puso serio y me dijo:
- Quiero estar de nuevo contigo. Tu quieres?
- Pues… yo… Si, yo también quiero estar contigo otra vez.
- Podría cerrar la consulta con llave… o llevarte a mi casa…
- Vámonos… Ya.
Salimos, nos montamos en su coche y mientras nos dirigíamos a su casa, nos íbamos besando en los semáforos, su mano acariciaba mi pierna mientras iba subiendo poco a poco mi falda haciendo que mis bragas rezumasen, estaba impaciente y húmeda, mientras, mi mano apretaba en su entrepierna notando como su pene abultado e hinchado, palpitaba contra mi mano.
Aparcó, entramos en el portal, y en el ascensor empezó a desabrocharme la blusa, mientras yo le abría los botones del pantalón. Llegamos a su planta, abrió la puerta y entramos apresuradamente, estábamos impacientes los dos, entramos en su dormitorio y caímos en la cama rodando.
Cuanta pasión había en nuestros abrazos, cuanto cariño, cuantos recuerdos… eso no era follar, eso era hacer el amor… como hacía tiempo que no lo hacía. No me dejó irme en todo el día, me pidió que me quedara a pasar la noche, no podía, tenía que marcharme pero le prometí que el fin de semana lo arreglaba para pasarlo juntos, así lo hice y fue maravilloso pasar juntos tanto tiempo. No sé si seguiremos viéndonos con frecuencia o serán encuentros esporádicos… lo que sé es que queremos seguir viéndonos aunque sea de vez en cuando.
