A la hora de comer... (I)
Sonó mi móvil en plena vorágine de trabajo, a media mañana, pero al ver en la pantalla su nombre fue como si un paréntesis me hubiera aislado del ruido de la oficina, incluso antes de descolgar ya me había aislado en una burbuja para atender su llamada.
- Hola
- Quiero verte
- Estoy trabajando...
- De cuanto tiempo dispones para comer?
- De 1 hora... salgo a las 2...
- Donde nos vemos?
- Hummm, espera... muy cerca de la oficina he visto un hotel, reserva habitación y mandame un sms con el nº...
- No tardes. Te estaré esperando y... "comemos juntos".
Continué trabajando el tiempo que me quedaba hasta las 2 de la tarde, aunque notaba que me costaba concentrarme. Un poco antes de la hora, me dirigí al baño y me estuve maquillando un poquito, lo justo... un poquito de rimel, un poquito de carmín en los labios, un poquito de perfume... listo.
Bajé corriendo las escaleras de la oficina, me dirigí hacia mi coche con paso ligero, y cuando ponía la llave de contacto me entró un mensaje... “269” (Ummm.. buen número... al ataque...a disfrutar a tope...) y poniendo el coche en marcha, tardé 5 minutos escasos en aparcarlo delante de la puerta del hotel.
Con paso firme y haciendo sonar mis tacones, atravesé la recepción y mi dirigí al ascensor que imaginaba me llevaría a la segunda planta, donde creía que estaba esa habitación, notaba los latidos de mi corazón, estaba deseando llegar, y cuando vi en la puerta 269... cogí aire y con los nudillos apretados llamé...
