Fantasía en su despacho
Entré en el despacho de Manolo precedida por una secretaria que con voz agradable anunció mi visita
- Jefe, una Dama desea verle, su nombre es Galilea...
Se levantó del sillón y dio la vuelta al escritorio con cara de sorpresa y una sonrisa en los labios, sus ojos me miraban con esa mirada intensa que tanto me atraía. Sin apartar sus ojos de mí le dijo a su secretaria:
- Por favor, no me pases ninguna llamada. Que nadie nos moleste.
Ella salió del despacho cerrando la puerta y él tras cerrar con llave, se acercó a mí, nos abrazamos y me dio un dulce beso en las comisuras de los labios, después agarrando mis brazos, el beso se fue haciendo más intenso.
Nos sentamos, él en su sillón y yo enfrente, charlamos y bromeamos, pero notábamos la excitación de los dos. Yo me levanté y me dirigí hacia él que seguía fijamente mis movimientos, retiró su sillón lo justo para que yo pasara y me senté sobre su mesa, crucé las piernas y la falda me subió dejando a la vista mis piernas bastante bronceadas. Ya no hablábamos, lo único que se oía eran nuestras respiraciones, cada vez más aceleradas.
En un momento dado, descrucé las piernas, me quite los zapatos y puse la punta de mi pie sobre su bragueta que ya empezaba a abultarse, presionando, haciendo pequeños círculos... la sentía vibrar, crecer, palpitar.
Yo estaba concentrada en su cara, en sus ojos y no me di cuenta de que sus manos se movían hasta que no sentí sus dedos apartando mi tanga y acariciando mi rajita que ya estaba húmeda.
Mi pie ejercía cada vez más presión sobre su pene ya totalmente erecto debajo de su pantalón aún y sus dedos ejercían un mete-saca cada vez más rápido, a la misma velocidad que mi respiración y mis jadeos le iban indicando.
Incliné el cuerpo hacia atrás ligeramente, mis manos sobre la mesa a ambos lados de mis caderas, las piernas más abiertas para facilitar la penetración, su mano empapada por mis fluidos y la otra mano la llevo a mi pecho por debajo de mi blusa y pellizcaba suavemente mi pezón que ya estaba duro.
Así... me sobrevino un orgasmo muy deseado... y cuando me recuperé lo suficiente, bajé del escritorio y poniéndome de rodillas en el suelo le desabroché su pantalón, aparté su bóxer y recibí en mi mano su pene que saltó a mí directamente, acaricié con mis dedos su capullo que estaba mojado y acercando mi cabeza lo fui introduciendo en mi boca despacio, lentamente, pasando mi lengua, notando su sabor, mojándolo con mi saliva, e iniciando un leve movimiento de cabeza hacia arriba y hacia abajo, pero sin apartar mi mirada de sus ojos que me miraban fijos. Su respiración se aceleró a la vez que movía sus caderas indicándome el ritmo que quería que yo siguiera, y entonces noté sus convulsiones que me avisaban que estaba a punto de correrse, sus manos intentaron apartar mi cabeza, pero yo me mantuve firme, quería beber su semen... quería saciar mi sed de él, entonces lo noté, noté su chorro que inundó mi boca, mientras yo seguía chupando, y lamí hasta la última gota.
Después cogiendome de los brazos me levantó del suelo y nos besamos y cogiendo mi cara entre sus manos me dijo:
- Vamonos a mi casa, ahora quiero que te corras tú en mi boca...
Después... me desperté totalmente encendida y caliente tras el sueño que había tenido con Manolo... y aunque fueron mis dedos los que me aliviaron, eran los suyos los que yo sentía...
