La Dama del velo (... y II)
.... Poco a poco fui recuperando la respiración mientras seguía sintiendo una boca que acariciaba, besaba, lamía y dejaba un reguero de fuego sobre mi cuello (uuummmm), también notaba unos dedos que rozaban mi rajita sin llegar a tocarla... volvía a notar descargas eléctricas que me hacía elevarme para facilitar la entrada a esos dedos.
Decidí concentrarme en el mete y saca que no me daba descanso, cuando me acercaron algo a la boca, saqué la lengua y rocé la punta de un glande... estaba húmedo, salado y cogiendolo con mi mano fui metiendolo en mi boca despacio... uuummm que rico... estaba salado... y tenía un sabor peculiar, excitante, eso hizo que notara como mis propios jugos chorreaban por mis piernas. Yo quería concentrarme en la polla que llenaba mi boca, en hacer disfrutar a esa persona tanto como me estaban haciendo disfrutar a mi y mi mano presionaba la base del tallo mientras mi cabeza subía y bajaba lentamente... la notaba palpitar contra mi paladar y por los jadeos y los movimientos de su pelvis que se aceleraron, presentí su inminente corrida. Me preparé para recibirla en mi boca y así fue... el primer chorro entró directamente a mi garganta, pero pillándome desprevenida, la sacó y los siguientes chorros de esperma cayeron sobre mi pecho, notando como bajaba por mi pecho hacia uno de mis costados, yo lo recogí con mis dedos y los chupe... me relamí.
La mano seguía entrando y saliendo cada vez más deprisa de mi vagina acompañándose de vez en cuando por una lengua de frotaba y mordisqueaba levemente mi clítoris, sentí un nuevo orgasmo cerca, pero no terminaba de llegar... yo quería correrme, y quizás esas ganas hacían que mi cabeza se bloqueara no permitiéndome llegar a lo más alto... oía una voz que me resultaba levemente familiar “... sshhh... relájate cariño... déjate llevar... disfruta... no tenemos prisa... “ y una boca comenzó a besarme intensamente, metiendo su lengua dentro de mi boca, llenándome toda... y cuando deje de concentrarme en el orgasmo.... llegó!!! Fue un orgasmo intenso... salvaje... que me dejó totalmente debilitada.
Fui recuperándome poco a poco y de repente me di cuenta que no oía nada, ni ruidos, ni respiraciones, ni movimientos... nada. Entonces lleve mis manos a la cabeza y retiré el velo que tapaba mis ojos, moví la mano en busca de un interruptor, y se encendió una lamparita del lado contrario al que yo me encontraba haciéndome parpadear repetidamente, cuando pude ver con claridad vi a Carlos sentado en un sillón enfrente de mi y mirándome con una sonrisa en los labios me preguntó “... ¿Has disfrutado Gali?”
El suspiro que escapó de mi boca, fue suficiente contestación... había sido muy excitante y si... lo había disfrutado.
