La Dama del velo
Subo en el ascensor hasta la 3ª planta, me retoco el carmín de los labios y me paso la punta de la lengua para humedecerlos, mis finos tacones resuenan por el pasillo, voy muy excitada porque no sé exactamente lo que me voy a encontrar. Cuando hablé con Carlos el otro día y salió el tema de los tríos, que últimamente inundan mi cabeza... me preguntó si me atrevería a jugar a algo con mucho morbo, que si me dejaría llevar, y yo... toda chula, le dije que si, por supuesto... y quedó encargado de darme una sorpresa.
Habitación 323 (capicúa, no sé en que pensar para quitarme los nervios de encima) llamo, y al abrirse la puerta hay una oscuridad casi total que solo me deja ver una silueta, saludo, me coge la mano sin hablar y me hace pasar hasta el centro de la habitación, me quedo de pie junto a la cama y me tiende la mano para que le dé mi bolso.
Del otro lado de la habitación me dice una voz que me desnude lentamente, lo hago pero con la carne de gallina (uummm hay dos personas... una es un hombre... la excitación crece en mí). Tras desnudarme la persona que me abrió la puerta se acercó de nuevo y cogió un velo que había sobre la cama, y lo enrolló... tapándome los ojos (aquí ya estaba además de excitada... un poco asustada, una cosa es un juego erótico y otra bien distinta es no saber lo que me van a hacer, pero aún así sigo adelante, confío en Carlos) y a continuación me hace tumbarme sobre la cama.
No oigo hablar a nadie, solo pasos sordos sobre la moqueta y ruido de ropa cayendo al suelo. A continuación unas manos rozan mis brazos (mi primera reacción es sobresaltarme), siguen por mis costados y me acarician por la cintura subiendo hacia mis pechos, con la punta de los dedos me rozan los pezones que ya notaba duros como botones y un gemido escapa de mi garganta. Una mano continua acariciándome el pecho mientras la otra sigue subiendo por mi cuello y llega hasta mi boca metiendome dos dedos que yo chupo, y en ese momento noto como algo me acaricia el pubis, es una lengua que humedece mi rajita y succiona mi clítoris, mis caderas se elevan y mi respiración se hace más pesada, me cuesta respirar mientras noto unos dedos que llenan mi boca, una mano que pellizca uno de mis pezones y una lengua que me penetra sin darme tregua. Sacan los dedos de mi boca dejándomela abierta, sedienta, queriendo más... pero me llenan con otra lengua que recorre mis encías, una lengua que me llega hasta el fondo, que roza mi labio superior, que me llena de saliva la barbilla humedeciéndome la cara... la boca... y mi lengua saliendo a su encuentro. Con una de mis manos acariciaba la cara del hombre que me estaba besando y con la otra apretaba la cabeza que tenia entre mis piernas.
Estaba enloquecida... no sabía donde centrar lo que me estaban haciendo, lo que estaba sintiendo...me estaban besando intensamente, acariciándome el pecho, y comiendo mi coñito todo a la vez... no veía, no sabía quienes eran, pero me estaban llevando al borde del orgasmo, que alcancé de manera salvaje elevando las caderas y gritando... grito que fue absorbido por otra boca.
"...Estoy empezando a aficionarme a esto de los tríos...", pensaba mientras me dejaban recuperar el aliento y me veia a mí misma como La Dama del velo...
