Multa puesta.... multa quitada ( II )
Cuando Carlos llamó a la puerta, le recibí sensual, coqueta, y él abriendo sus brazos me atrajo y me besó hasta dejarme sin respiración... joder como besaba, ufff esa lengua moviéndose dentro de mi boca, recorriendo todos los rincones, jugando con mi lengua ummmm.
Pasamos al salón, nos sentamos en el sillón, tenia servidos unos canapés y una botella de vino que tomamos mientras charlábamos sobre la multa y anécdotas que nos habían pasado juntos. En un momento dado, él me miró a los ojos y cogiendo mi cara con sus manos comenzó a besarme muy despacio, en los labios, suavemente... yo puse mis manos sobre su pecho y le hice inclinar su cabeza sobre el apoyabrazos del sillón, inclinando mi cuerpo sobre él, el beso se hizo más profundo, nuestras lenguas buscando, acariciando cada rincón de nuestras bocas. Mis manos desabrochaban la camisa de Carlos y mis labios recorrían su torso desnudo hasta llegar a la cremallera de su pantalón, la abrí, bajé su pantalón y su bóxer y poniéndome de rodillas delante de él, agarré su verga con una mano y con mi lengua comencé a acariciarla. La punta de su capullo brillaba humedecida, y la fui metiendo poco a poco en mi boca hasta llegar a la base...
Yo le miraba a la cara y veía como disfrutaba de ese momento, su boca cerrada, suspiros profundos, sus ojos cerrados, su pelvis moviéndose al compás de mi boca y sus manos sobre mi cabeza, que me iban indicando el ritmo que él quería, suave... lento... despacio, como saboreando ese momento.
Yo notaba como mi tanga se había humedecido y bajando la otra mano, la introduje en mi rajita y la frotaba con mi clítoris al mismo ritmo que mi boca le daba placer a él.
Poco después, poniéndome de pie y cogiendole de la mano, le pedí que me acompañara a la habitación, una vez allí terminé de desnudarle y le empuje hacia la cama, yo tiré del lazo que anudaba mi blusa y la mantenía relativamente cerrada y me la quité, así como la falda y quedándome con la ropa interior y las medias puestas, me puse de rodillas sobre la cama y fui al encuentro de Carlos con las piernas abiertas a ambos lados de su costado, y tras elevarme un poquito, cogí su polla erguida y tiesa y tras retirar hacia un lado mi tanga, me la iba metiendo poco a poco dentro de mi sexo que ya estaba preparado para recibirle, estaba lubricada y totalmente excitada y entrando totalmente, comencé a subir y bajar sobre él, mi pelvis se movía en círculos, volvía a subir y bajar, cada vez más deprisa. Me estorbaba el sujetador para poder acariciarme los pechos y me lo quité, mientras Carlos agarraba mis caderas, para hacerlas chocar más fuerte contra su pubis, estábamos los dos ebrios de sexo. Bajé una de mis manos, y froté con rapidez mi clítoris hasta alcanzar un orgasmo que me hizo gritar levemente, Carlos también estaba a punto y tras varias embestidas profundas, salió de dentro de mí y lanzó su leche hacia mi ombligo y mi pubis y yo pasando mis dedos, que estaban impregnados de mis jugos, cogía su semen y lo llevaba a mi boca para degustar el sabor de los dos.
La noche continuó para los dos, pero mi deuda... ya estaba pagada.
