Multa puesta.... multa quitada ( I )
La semana pasada dejé el coche aparcado en zona prohibida, cuando vi a un policía municipal delante de mi vehículo, mis pesores pesadillas se hicieron realidad, porque intenté retirar el coche antes de que me pusieran la multa, pero me pidieron la documentación sin vacilar. Yo intenté que no me la pusieran pero no hubo manera... lo malo fue que como además se me había pasado la ITV, se quedó con mi permiso de circulación hasta que la pasara en un plazo de 10 días... imposible cumplir ese plazo en estas fechas. Me fui más cabreada que una mona y convencida que tendría que pagar la dichosa multa.
Al día siguiente, me encontré por “casualidad” con Carlos, un policía municipal amigo mío de hace mucho tiempo que me traía un poco loquita pero que nunca me había atrevido a insinuarme para no estropear nuestra amistad. Le conté en plan anécdota lo que me había ocurrido el día anterior, me dijo que le invitara a un café y me hizo acompañarle a la comisaría antes de pasar por la cafetería, hizo unas gestiones y cuando llegamos a la cafetería y tras pedir unos cafés sacó del bolsillo unos papeles, era mi permiso de circulación y los papeles de la multa, me devolvió mi documentación y la multa la volvió a guardar diciéndome que las copias mías las destruyera.
Yo estaba realmente agradecida y le dije que como podría devolverle el favor y él... con mirada de deseo, me dijo que le podía invitar a una copa por la noche, en mi casa. Era increíble... Carlos sentía lo mismo que yo y me lo estaba sirviendo en bandeja. Por supuesto acepté enseguida y quedamos para esa misma noche en mi casa.
Me pasé por una tienda de lencería para prepararme para la noche, y cuando llegué a casa, me dediqué a prepararme para mi visita. Me depilé... me di un baño con aceites aromáticos mientras oía música relajante y comencé a acariciarme pensando en Carlos y en mi “agradecimiento”, estaba realmente excitada, el agua caliente acariciando mi cuerpo, mi mano frotando mis pechos, la otra introduciéndose en mi sexo y mi pelvis elevándose, mientras de mi boca salían jadeos incontrolables. Cuando me llegó el orgasmo me quedé relajada pero con ganas de más... esperaba ansiosa la llegada de Carlos. Salí del baño, me arreglé el pelo, me maquillé y comencé a vestirme.
Me puse unas medias negras que se sujetaban en los muslos, sin liguero, un tanga y un sujetador negros, una falda ajustada por encima de las rodillas y una blusa sin botones, cruzada por el pecho y atada a la cintura, para facilitar el “trabajo”.
Estaba lista para recibir a mi salvador y agradecerle el favor que me había hecho...
