Dulce agonía
Te dedicaste durante toda nuestra conversación a mantenerme excitada, pusiste todo tu empeño en que supiera que tu también estabas excitado, querías que estuviera empapada y ... lo conseguiste, cuando me llegó el correo... ya no pude más y tuve que entrar en la habitación y desnuda, tumbarme en la cama y acariciarme...
Sentía tus manos recorrer todo mi cuerpo, acariciar mis pechos, y tus dedos penetrando dentro de mí.
Me habías tenido tan excitada y durante tanto tiempo, que era incapaz de llegar al orgasmo.... fue largo, intenso, lo notaba cerca pero no llegaba, era una dulce agonía, esa espera por alcanzar el placer y casi gritando porque no podía esperar más, por fin notaba los espasmos de ese orgasmo tan deseado que daban paso a un cansancio y un relax total.... estaba exhausta.
