Prefiero el verano
No me gusta el invierno, siento que me escondo, que me pierdo dentro de un caparazón. Por supuesto está la escenita romántica cuando vas con tu pareja, bien abrigados y los dos metidos bajo un paraguas mientras llueve y tú metida entre sus brazos y esa persona mientras sostiene con una mano el paraguas, con la otra te abraza, te da cobijo y además te va acariciando, en ese momento me encanta el invierno, claro como a cualquiera, pero con lo poco que llevamos de “frío” ya siento que me pierdo entre varias capas de ropa oscura, grande y ya echo muchísimo de menos el verano.
Si, ya lo sé, todavía no ha empezado el invierno, ni el frío, lo bueno aun esta por llegar, pero no puedo evitar añorar mis camisetas de tirantes finitos, ajustadas, marcando pecho y pezones, juajuajua como el día que me pidió que fuera sin sujetador a la oficina, estuve todo el día con los pezones duros, empitonados, y las bragas húmedas, excitada y con fuerte olor a sexo, además me gustaba mirar mis pechos a través de la camiseta, no me había dado cuenta de los bonitos que tengo los pechos hasta hace bien poquito, no son muy grandes, tampoco pequeños, pero destacan sobre mi estrecha cintura. Últimamente me siento tan guapa, sensual, me gusta que me miren y me encanta mirarme al espejo, me gusta lo que veo, mis ojos, mi boca, mi sonrisa... Así me veo yo.
Todavía no han cambiado la hora y ya son tan cortos los días que apenas me apetece salir, quiero luz, sol, tardes largas, temperaturas suaves, noches con calor, en las que cuando me acuesto sola, si empiezo a acariciarme acabo empapada en sudor y si me acuesto acompañada, hay una mezcla de olores en el ambiente, sudor, sexo, fluidos... quiero sudar, chupar, tragar, oler, sentir, gemir. Me gusta el olor del sudor producido por la pasión, ese olor dulzón mezclado con el mío, y me gusta el sabor de mi sexo cuando chupo los dedos que han estado dentro de mí y el sabor salado de su sudor, el de su polla y de su semen dentro de mi boca.
Quiero que vuelva pronto el calor, ponerme el bañador para ir a la playa o que me lleve a la playa nudista y no ponerme nada, meternos en el agua, sentir sus manos que me rozan, tumbarnos en la arena, ver el deseo en sus ojos y en su erección y calmarle sus ganas de mí y que poniendo su mano sobre mí note mi humedad y alivie mi ardor con su lengua.
Definitivamente... prefiero el verano.
