Encuentro en el chat con un científico
De vez en cuando me gusta conocer gente nueva, charlar, conversar, hacer amigos y me encanta hacerlo por el chat y después pasar al messenger. Lo del chat es muy curioso, porque a la gente, normalmente, le encanta mentir, por ejemplo se da el caso de chicos que se hacen pasar por chicas y al contrario, chicas que se hacen pasar por chicos, lo de las edades o las ciudades de donde son, ya se dan por echo que casi nunca coinciden con la realidad y cuando preguntas a que se dedican, las respuestas más variopintas se dan en internet. En las veces que entré en el chat me han pasado muchas cosas graciosas, pero recuerdo un encuentro concreto que aun me hace sonreír.
Una tarde entré en el chat y hablaba con varias personas a la vez, mientras leía algunos de mis blogs habituales, de repente empezó a “susurrarme” alguien (hablar en privado), la charla en el chat es lenta mientras uno pregunta y otro contesta y decidimos darnos los messenger, cuando conectamos, nos hicimos las preguntas de rigor, de donde eres... de Madrid... y tu... también... cuantos años tienes... y tu... uy, eres mucho mas joven que yo... a que te dedicas... soy secretaria y tu... científico!!!! Fue ese momento el que yo elegí para partirme en dos de la risa que me entró, porque pensé “joder que imaginación tiene este chico para inventarse una profesión, anda que ha dicho ingeniero o arquitecto, profesor o informatico que es lo que más abunda por estos mares del chat”, él no entendía mis carcajadas pero casi inmediatamente pasamos a tener lo que se llama una conversación “caliente” a través del ordenador.
Nos estábamos excitando mucho con lo que nos decíamos, cuando de repente me dice que quiere conocerme en persona, que le encantaría que quedásemos en ese momento, miro el reloj y eran las 10 de la noche, pero como solo quería conversar y le estaba viendo realmente excitado, deduje que quería tener una sesión de sexo que a mi no me apetecía. Él insistía y yo que no quería salir, pero al final me convence y le digo que de acuerdo, solo una copa en una terraza de Madrid y vuelta para casa que al día siguiente había que madrugar.
Acepta y quedamos “en media hora en Pº de Rosales”... “ok, nos vemos en un ratito” y cortando el ordenador me arreglé lo más rápido que pude, cogí el coche y me planté en el lugar de la cita, me estaba esperando, nos saludamos con dos besos en las mejillas y nos dirigimos a una terraza donde le digo que me hizo mucha gracia lo de su profesión y me da datos que me confirman que era verdad lo que me había dicho, y yo le explique que me reía porque creía que para ser inventado se lo había currado mucho, pero mira por donde... era verdad.
Una vez sentados y con nuestras bebidas servidas, nuestra conversación gira en torno a la charla “caliente” del messenger y me cuenta que le encanta hablar de sexo, cuando no tiene oportunidad de practicarlo y además le gustaba como le hablaba yo del mismo tema, le cuento de pasada que escribo de vez en cuando relato ligeramente eróticos, pero sin dar más pistas, a pesar que me pregunta insistentemente. Le hablo de los blogs en general, de cómo conocí esto, y como empezó lo de escribir yo, pero ni le digo direcciones, ni nombres, ni más pistas.
Continuamos hablando y estuvimos como un par de horas en una animada charla realmente grata, era una compañía con la que estaba disfrutando y estaba muy a gusto, pero cual Cenicienta, al dar las 12 de la noche decidimos marcharnos cada uno por su lado y emplazándonos para volver a hablar por el messenger lo antes posible.
A la mañana siguiente cuando llegué a la oficina y me conecté, allí estaba él, esperándome y tan pronto nos saludamos, su primera frase fue “encontré Dama Placer y estoy leyendo todo lo atrasado.....”. Joder con el científico!!!!! Debería haber sido espía del CESID como mínimo, pero si no le había dado datos suficientes para localizarme y menos tan rápido, anda que como para mentir... a mí me pillan antes en una mentira que a un cojo...
Me estuvo dando su opinión sobre lo que escribía y como lo hacía, ya que él tuvo una época en la que escribía relatos, y tras aquellas primeras charlas, aun hoy continuamos hablando siempre que podemos y hemos alcanzado una amistad, una complicidad y confianza muy grande.
