Regando las macetas (I)
Íbamos en tu coche hacia el apartamento de tu hermano…. teníamos que regar las macetas en este caluroso verano. Al llegar, hacia tanto calor por estar cerrado varios días... que lo primero que hicimos fue quitarnos nuestras camisetas entre risas, cuando llenábamos las regaderas, empezamos a mojarnos… jugando y nuestras risas se convirtieron en jadeos cuando nos acariciamos y besamos en el pasillo, tu te fijaste en la cama grande de tu hermano y cogiendome de la mano nos dirigimos hacia allí. Mis ojos se fijaron en una corbata que estaba puesta al descuido sobre la mesita de noche y eso me dio una idea……
Busqué otra corbata en el armario, terminé de desnudarte y empujándote sobre la cama, utilicé las dos corbatas para atarte al cabecero de la cama. Tú te reías sin saber lo que iba a hacerte pero estabas excitado y eso me gustaba.
Yo, me puse a los pies de la cama, aun con mi falda vaquera puesta y mi ropa interior negra que todavía no me había quitado.
Empecé a acariciarme el pecho por encima del sujetador con una mano, mientras con la otra me acariciaba los muslos subiéndome a la vez la falda un poco con cada movimiento. Me quité la falda y el sujetador y me quede solo con el tanga de encaje negro por el que se veía todo mi vello. Metí un dedo en mi boca y lo saqué húmedo para pasarlo por uno de mis pezones que se endureció de golpe, mientras la otra mano acariciaba por encima del tanga mi coño palpitante, ya estaba húmedo y deslizando mis dedos por dentro, noté como resbalaban por mis labios que ya estaban lubricados.
En esos momentos… tú estabas jadeando y pidiéndome que te desatara las manos… querías tocarme, meter tu lengua en esa rajita jugosa y chupar mi clítoris que estabas viendo erecto.
Me quité la braguita, mis dedos subiendo y bajando por mis labios, rozándome el clítoris, abriendo mi coño y exponiéndolo a tu vista… metiéndome dos dedos en mi vagina, y luego metiéndomelos en la boca para probar mis jugos, mi cabeza echada hacia atrás, jadeando, con la otra mano pellizco mis pezones… primero uno… luego el otro, mis pechos plenos.
Te miro y veo tu polla hinchada, erecta, palpitando y noto tu desesperación por no poder ni siquiera rozarme. Me gusta ponerte como loco y que no puedas hacerme nada, me excita excitarte y ponerte al límite.
Eso hace que me corra, que tenga un orgasmo intenso, largo, mientras tú no puedes más y me pides casi a gritos que te suelte.
Pero eso……. será un poquito más tarde.
