Amor platónico
Yo tenía 15 años, lo recuerdo bien porque fué cuando empece a trabajar en una oficina de secretaria, y me sentia muy mayor. Mi jefe tendria unos 40, pero ahora con la distancia no puedo precisarlo, solo sé que entonces él me parecia muy mayor. Era muy alto, delgado, no muy guapo, aunque a mi me parecia muy atractivo, con unas manos grandes y unos dedos largos y finos que con el paso del tiempo hizo que fuera algo en lo que primero me fijara de los hombres... sus manos y sus dedos, me gustan largos y finos.
Él al principio me veía como la jovencita que era, y yo ya le veía como mi amor imposible - estaba casado y con un niño recien nacido-, teniamos una relación muy estrecha, nos ibamos a comer juntos... compartiamos el tabaco... me hacía pasar en su despacho mucho tiempo hablando de cosas sin importancia por ejemplo comentando alguna noticia que habiamos visto mientras comiamos.... me pedia mi opinión sobre cosas del trabajo....
Poco a poco nos hicimos inseparables y aunque siempre nos hablabamos de usted, cosa que a mi me daba mucha rabia porque yo a esa altura del partido ya sabía que estaba enamorada de él hasta el tuétano..., las miradas y las bromas de él hacia mí, fueron subiendo de tono.
Él ya me miraba como una mujer, de vez en cuando pasaba su brazo por mi hombro por el pasillo que llevaba a su despacho, me ponía una mano en la rodilla alguna que otra vez... y claro, yo con ojitos tiernos, suspirando, y deseando que alguna de esas tardes en las que nos quedabamos solos en la oficina casi de noche, se atreviera a besarme hasta hacerme perder el sentido y que esas manos que tanto me gustaban acariciaran mi cuerpo de alguna manera que todavia no sabía pero que sentía que necesitaba.
Recuerdo un día que me puse una falda larga de las que se llevan ahora que se transparentan toda entera, me la habia dejado mi prima con la que cambiaba ropa de vez en cuando, yo no sabia que esa falda se transparentaba por lo que iba tan tranquila aquel día a la oficina.
Cuando mi jefe me llamó a su despacho a primera hora de la mañana, me quedé en la puerta recibiendo instrucciones, fué la primera de muchas visitas que aquel día hice a su despacho, y siempre me hacía quedarme en la puerta y no sabía porque no me dejaba sentarme como tantas veces. He de precisar que la ventana del despacho se encontraba frente a la puerta, con lo que huelga decir que la luz se reflejaba toda sobre la puerta, es decir, sobre mí.. sobre mi falda transparente... sobre mis piernas que se veian desnudas y sobre mis diminutas braguitas.
Por supuesto yo no me enteré de nada hasta que al final del día me hizo sentar frente a él y mirandome muy serio me dijo "Me ha encantado su falda y espero que la traiga puesta muchas más veces a la oficina, hoy me ha alegrado el día" yo le miraba atónita intentando entender lo que quería decir y cuando me dí cuenta me puse roja como un tomate y él estalló en risas diciendome que no me preocupara, que era broma, pero que de verdad le habia encantado lo que había visto aquel día.
Estaba muy enamorada de él, y ese amor platónico me duro mucho tiempo, años, soñaba con él, y me masturbaba pensando en él, en que sus manos me acariciaban y me hacía gozar.
Aún hoy le recuerdo con mucho cariño y cuando nos hemos visto por casualidad alguna vez... he notado mariposas en el estomago y mi corazón se saltaba algun latido.
