Lo que te conté (I)
No sé como acabamos alli mis amigos y yo, pero no serían mas de las tres cuando estabamos haciendo cola para entrar. La puerta de nogal nos abrió paso a una discoteca diferente, todas su paredes cubiertas por sofás, gente muy chic y un ambiente distendido.
Poco despues, estaba apalancado en un taburete de la amplia barra pidiendole un martini con vodka a la hermosa chica que al otro lado hacia esfuerzos por oirme y sonreir al mismo tiempo.
No habia apurado mi primer cubata cuando una chica rubia de cabello por media espalda, enfrente mio, movia sus caderas de forma vertiginosa marenado el pantalon vaquero que cubria sus largas piernas que hacian honor al aproximado metro ochenta.
Debió ser cuando pedia el segundo martini con vodka cuando la vi acercarse, brazos cobrizos bien definidos, hombros descubiertos y enormes pechos que luchaban por reventar el top que los cubria por completo. Se acercó y sonriendo me pidio que le invitará a lo mismo que yo tomaba. Descarada pero educada se presentó como Talia mientras estampaba dos besos en mis mejillas, cerca de la comisura de mis labios.
Largos tragos saciaron su sed y terminaron con celeridad el cubata mientras yo ni tan siquiera habia mediado el mio. Sus ojos brillantes de un intenso azul me miraron en silencio unos segundos para despues acompañar con un gesto de agobio las palabras que me proponian salir fuera para airearnos un poco.
Una vez fuera caminamos sin rumbo fijo mientras hablabamos de cosas que he olvidado, como las olvide en el momento en que sus labios se posaron en los mios y su lengua jugo a buscar en mi boca cualquier atisbo de saliva.
Tras el intenso beso y con mis manos en sus caderas su agobio se habia tornado en cansancio y me invito a acompañarla a casa en mi coche que estaba aparcada a pocos metros.
Una vez en el coche y con una conversación fluida su mano se dirigió a mis piernas. Solo a ellas, pero suficiente movimiento para que mi ereccion comenzará a notarse bajo mis pantalones.
A los pocos minutos estabamos en su patio y me invitaba a acompañarla hasta arriba.
Esperando el ascensor comprobé que su lengua seguia igual de inquieta y a cada beso suyo sentia que me comia por dentro mientras sus manos se multiplicaban como las mias, apretandonos el uno contra el otro.
Una vez arriba me paso a su pequeña habitación, donde no dejamos de besarnos mientras mis manos ya habian empezado a jugar con sus pechos por encima del top y las suyas habian comenzado a desabrochar mi pantalon vaquero.
Pronto se arrodilló ante mi y sacando mi polla hinchada hasta la exageración comenzo a lamerla primero con la punta de la lengua luego con toda ella, recorriendo mi capullo. Eso, combinado con la presion de su mano en la base de mi polla estaba haciendo que el hinchazón fuera escandaloso, mis jadeos estaban comenzando a sonar a gemidos cuando se alzó y besandome con sus labios repletos de mis jugos llevo mis manos a sus pantalones donde comence a desabrochar botones, hasta deslizar sus vaqueros por sus duras caderas de caliente piel dorada.
Sus salvajes besos seguian manteniendome aturdido mientras mis manos ahora dirigidas por ellas comenzarón a acariciarla por encima de su braguita negra, su monte de venus de especial dureza acompaña a sus apasionados besos que estaban secandome con una lengua voraz mientras yo con los ojos cerrados me dejaba consumir por su pasión.
Ahora con una de sus manos acariciaban mi polla que ya no podia hincharse más mientras con la otra deslizaba su braguita...
