Compañeros II
No podiamos seguir en la calle y me llevaste hacia tu coche, ibamos en silencio, mi mirada fija en ti, me cogiste la mano y la pusiste sobre la palanca de cambios con la tuya encima, sin dejar de acariciarme con tus dedos mientras conducias. Al llegar a tu casa, me llevaste directamente al dormitorio donde, sin parar de besarnos, empezamos a desnudarnos.
Me tumbaste en la cama y tu cabeza desaparecio entre mis piernas, tu lengua empezo a subir y bajar por mis labios rozandolos, mezclandose tu saliva con mis jugos, a esa altura, mi respiracion ya era entrecortada, me costaba respirar y lo que salia de mi boca eran suspiros, gemidos, mis manos oprimian tu cabeza y acariciaba tu pelo, mientras mi pelvis se movia al son que tu querias, tu lengua entraba y salia, como si me estuviera follando y mis gemidos en ese momento eran gritos. Fue maravilloso notar como me corria en tu boca, tu cara llena de mi, llevé tu boca junto a la mia y te besé y lamí para saborear juntos mi sabor.
